Ramón Acevedo y un puñado de recuerdos de su paso por la guerra
Guarda meticulosamente en su memoria detalles de sus días en Malvinas, adonde fue cuando era soldado del Regimiento 12 de Mercedes. Asegura que los "verdaderos héroes" son los que dejaron su vida en las islas. 

El ´82 era el último año de Ramón Acevedo como soldado, veterano de Malvinas y uno de los 15 excombatientes oriundos de Puerto Tirol. Desde el 12 de marzo de ese año y hasta el 15 de abril le habían otorgado sus últimas vacaciones antes de la baja en julio.
Sin embargo, el destino cambió sus planes, ya que al presentarse nuevamente al servicio fue destinado a Río Grande y en medio de ese operativo su equipo recibió la contraorden de retornar de inmediato y emprender nuevo viaje hacia las Malvinas.
-¿Qué tareas realizaba en el regimiento?
-Era soldado, estaba en la sala de armas. Conocía todo lo que fuera armamento, fusiles FAL, ametralladoras, morteros, cañones, entre otros.
-¿Cómo fue el viaje a las islas?
-Después de mis últimas vacaciones, el lunes 5 abril me presenté y el 10 o 12 de abril nos enviaron a Comodoro Rivadavia. Desde Mercedes a Entre Ríos fuimos en tren, y de Entre Ríos a Comodoro Rivadavia en un Boeing 707, todos sentados en el piso espalda con espalda, porque sacaron las butacas. Llegamos a Comodoro, nos alojamos en carpas, y al otro día nos llevaron a Caleta Olivia. De allí fuimos a Río Grande, pasamos una noche ahí y el 23 de abril hubo una contraorden para volver e ir a Malvinas. A las 10 o las 12 de la noche llegamos a las islas en el Boeing 707.
-¿Es decir que ese destino fue totalmente inesperado?
-Sí, porque los del norte íbamos para estar en la zona continental. Los que iban a Malvinas eran los que estaban en el sur.
-¿Cómo fue la llegada a las islas?
-Llegamos a la costa, hicimos la carpa del muerto, yo fui el último que me abroché. La carpa del muerto es un poncho plástico, se tira la bolsa de cama, un colchoncito inflable, se abrocha el poncho y se duerme así (como acurrucado). Al otro día a la mañana nos dimos cuenta de que estábamos a 15 metros del mar.
-¿La noche que llegaron no sabían dónde estaban?
-No sabíamos con claridad. Llegamos, fuimos por la costa del mar y nos instalamos en una parte que después la llamaron "Cerro Dos Hermanas". En realidad, se llama monte Dos Hermanas, pero cuando llegamos ya empezaron a hablar de ese nombre.

-Al amanecer, ¿qué les dijeron, qué les explicaron, para qué estaban allí?
-Nosotros sabíamos que íbamos a una guerra. Lo que nos decían a nosotros es que nunca había flameado la bandera argentina allí. Eso me lo dijeron a mí, a lo mejor a otros no. Y que el reclamo tenía que ser de esa manera y tratar de quedarnos con las islas. Al otro día, nos dijeron que teníamos que cuidar helicópteros. Entonces, nuestro grupo pasó a ser aerotransportado, la compañía B del Regimiento 2.
-Eran muy jóvenes cuando fueron a la guerra. ¿Cuántos años tenía?
-Tenía 19 años, pero ya contaba con instrucción de posta de combate, de tiros y polígono, porque hacía un año que estaba en el regimiento.
-¿Y esa instrucción le sirvió para resguardar su vida?
-Sí, porque tuvimos enfrentamientos con Harriers en Monte Kent (en la Isla Soledad) donde perdimos 3 o 4 helicópteros en una madrugada. Le llamábamos madrugada, peo eran las 8 de la mañana aproximadamente.
-¿Recuerda detalles del día que Argentina perdió la guerra, qué pasó con usted?
-En nuestro sector nos rendimos el 29 de Mayo, a las 9.30 o 10. Después de eso nos tuvieron como prisioneros por una semana en un chiquero de ovejas. De ahí nos llevaron a la Bahía de San Carlos, nos metieron en un galpón, nos revisaban para subirnos a un buque. En ese momento pude traer escondidos una tijera, una moneda y un escudo. El 10 de junio arrancamos el regreso, nos podían llevar a la zona de Comodoro Rivadavia, Rio Negro o Santa Cruz. Pero no, nos llevaron y desembarcaron en Uruguay, por eso tardamos tanto. Y el 14 de junio llegamos a Buenos Aires.
-¿Cuál es el recuerdo más triste que tiene de la guerra?
-Cuando estuvimos prisioneros y quedó un compañero de Mercedes, Corrientes, porque explotó una espoleta retardada de un proyectil que estaba en el culote, y ahí falleció. En ese lugar podía haber quedado yo también, y era otra la historia. Por eso a veces me cuesta un poco hablar.
-¿Cómo vivió el silencio que hubo cuando volvieron de la guerra? Mucha gente dice que no les permitían hablar…
-Nosotros tampoco queríamos hablar, no era que no nos permitían. Realmente los que estuvimos no queremos contar, porque hay muchos que no estuvieron y hacen mejores relatos que nosotros.
-Este año se cumple el 40 aniversario. ¿Cree que hay que conmemorar o recordar de otra forma?
-Para mí, tenemos que recordar a los que quedaron allá (en Malvinas). Los que se quedaron son los verdaderos héroes, nosotros volvimos y podemos contarlo, pero ellos no; quedaron en tierras nuestras y esta fecha pasa a ser un recordatorio a su memoria.
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